Algo que ya sabíamos desde hace mucho tiempo.
Hace algunos meses, caminaba por la banqueta con uno de mis mejores amigos y compañero de trabajo, en dirección a la oficina donde trabajamos, el lugar donde se encuentra es un edificio que alberga entre otras cosas a una escuela de música. Pues bien, en dicho trayecto nos encontramos a dos niños de aproximadamente 11 años de edad, alumnos de la escuela que menciono, parados en la esquina, uno le explicaba al otro el ejercicio aprendido momentos antes, golpeando con unas baquetas de madera un tubo de metal que indica con una lamina el nombre de la calle. Ese tipo de encuentros me dan mucho gusto, me da mucho gusto ver que se encuentren con la música a tan temprana edad, ver sus caras de entusiasmo por que ya pueden tocar esa rola que tanto les costo aprender, vestidos con jeans rotos, camisetas de sus bandas favoritas, dejándose crecer el cabello y sobre todo su actitud de soy músico, me gusta el rock y soy bien cabrón.
Curiosamente, minutos antes leía sobre la detención de un niño de catorce años, al cual el ejercito y las fuerzas federales buscaban por que se le acusa de ser el sujeto activo de múltiples delitos, de los cuales, desde hace algún tiempo ya se tenia conocimiento por su difusión en los medios.
Aclaro, que no es mi intención profundizar en ese tema desde la óptica de la criminología, ni mucho menos hablar del castigo que merece y detalles relativos, y no por que dichos temas no sean importantes, por supuesto que lo son, pero lo son para el psicólogo forense que lo analice con la finalidad de crear un perfil, lo son para el ministerio público encargado de investigar y recolectar las pruebas necesarias para consignarlo, para los peritos y para el juez que le dicte sentencia. Escribo esto con la finalidad de abordar el tema de un modo completamente ajeno a lo sensacionalista, toda vez que considero desvía por completo nuestra atención de la verdadera problemática.
Platicaba en días anteriores con otros dos grandes amigos sobre el dominio de la cultura de “
Ahora bien, atendiendo al principio de causalidad, el cual nos dice que “las causas han de preceder siempre a su efecto” surgen dos interrogantes, ¿Cual es la causa o los motivos que generan dicha acción?, y ¿Cual es la semejanza que existe entre un niño que aprende a leer notas musicales y a tocar un instrumentó y otro que aprende técnicas de tortura y ejecución?; Y la respuesta es simple: Su origen, es decir ambos provienen de una Familia.
La familia, el núcleo donde se forman los individuos, donde se inculcan valores, se transmiten costumbres y se estipulan los límites que determinan el comportamiento de una persona, la institución social que fija la manera en que los individuos se van a conducir en la vida ¡Ha colapsado¡. El ritmo de vida que generó el sistema económico establecido en nuestro país, basado en la acumulación de riqueza por parte de unos cuantos y una cultura del consumo desenfrenado, ha provocado la caída de esta y como consecuencia la desvalorización y deshumanización total de la sociedad, el individuo se forma sin valores, sin un motivo por el cual se pretenda obtener el bien común.
Aunado a esto se presenta la inevitable destrucción de otra institución social igual de importante, denominada “Sistema Educativo”, la cual tiene la finalidad de dar continuidad a la formación del individuo en el ámbito intelectual, permitiéndole así desarrollar las capacidades que le llevarán a ser “alguien de provecho” como coloquialmente se hace referencia a un individuo productivo.
En estricto apego al principio del “deber ser”, se entiende como “productivo” a aquel que una vez alcanzadas sus metas y cumplidos sus objetivos, le retribuye al grupo al que pertenece por lo obtenido a lo largo de su vida de formación, aportando así a la búsqueda o realización del bien común de su grupo y como consecuencia de su especie en general y de su entorno.
Para nuestra desgracia, la realidad es otra, toda vez que un “individuo productivo” es aquel que participa en las actividades de producción y consumo, teniendo como directriz la constante búsqueda de la “completa” satisfacción de necesidades.
Ahora bien, yo me pregunto ¿Para quién debe ser productivo o provechoso un individuo?, si consideramos que, derivado de realizar cualquier tipo de actividades de producción y de consumo este se encuentra obligado al pago de impuestos, entonces ¿Se debe de ser productivo para la sociedad? ¿O para quienes la gobiernan?
Retomando el tema educativo, con alumnos conflictivos, desmotivados, rebeldes, agresivos, carentes y por ende evasivos como el común denominador en las aulas y la situación de crisis que genera el gobierno en el sistema educativo con el mero propósito de crear una fuente inagotable de mano de obra barata que garantice la inversión extranjera de manera perpetua, colapsa otra institución fundamental.
Al gobierno de un país neoliberalista no le conviene que el número de profesionistas se multiplique, por que eso implica el surgimiento de personas con conciencia que puedan en un determinado momento exigir un cambio radical en el sistema económico nacional, implica el surgimiento de personas que de manera organizada exijan un mejor gobierno y principalmente, una mejor administración de los recursos de su país, de los cuales este es partícipe, puesto que, si bien es cierto que el pago de impuestos es una obligación que tenemos los gobernados, también lo es que el Gobierno se encuentra obligado a administrar adecuadamente esos recursos para que con esto, la prestación eficiente de los servicios a los que tienen derecho los ciudadanos se encuentre plenamente garantizada.
El gobierno no midió los alcances que tenían este tipo de proyectos, llevo a la miseria al país y fomentó la creación de uno de los “monstruos” que surgieron como consecuencia de un sistema económico deficiente y desigual: El narcotráfico, orillando al fracaso a las instituciones sociales.
Hoy en día, los individuos abandonan sus funciones (rol social) y se convierten en sujetos que teniendo las mismas necesidades que los demás, crecen sin aspiraciones, sin esperanza, sin objetivos, sin valores, sin escrúpulos y principalmente sin límites. A muy temprana edad el individuo abandona su camino, su vida, esto ha provocado que los jóvenes, que los niños “El futuro de nuestro país”, sean transformados por el sistema en “El enemigo de nuestro país”.
Derivado de lo anterior, considero que una de tantas soluciones a tan grave problema, es el fomento a la cultura, no es la panacea claro está, pero si, para quien suscribe, una solución viable.
Si, ya sabemos que se tienen que terminar el hambre y la miseria, que se tiene que erradicar el analfabetismo, que se tienen que crear mayores oportunidades de empleo, que se tienen que reducir la violencia y la inseguridad a niveles tolerables para la sociedad, que se tiene que fomentar la agricultura, que se tienen que explotar moderadamente los recursos naturales, que se tiene que reformar al Estado y sus instituciones, que se tiene que crear un verdadero sistema de seguridad social, que se tiene que ejercer la democracia no solo con el ejercicio del voto sino también con la participación ciudadana, y que se debe defender la soberanía nacional, ya sabemos todo eso, lo tenemos claro, pero nada de lo anterior puede ser posible si no existe algo llamado “CONCIENCIA”, y la cultura puede ser el medio idóneo para llegar a tal fin.
A través de la cultura nuestras raíces permanecen, se mantienen firmes y profundas, a través de la cultura se genera la identidad de un grupo con su espacio, con los suyos, y la identidad genera la unión, es decir la cohesión social, asimismo la transmisión de las costumbres permite la transmisión de valores, mismos que hoy no existen.
Luego entonces permanezcamos conscientes, permanezcamos arraigados y permanezcamos unidos, por que así y solo así dejaremos de ser manipulados y sometidos.
Y si este, es el país de los ingenieros en mecatrónica, los licenciados en comercio internacional, los actuarios, los mercadólogos, de los licenciados en administración de empresas, de los economistas, los técnicos en electrónica y en computación, por que dichas profesiones si generan individuos productivos, hagamos un país lleno de escritores, de poetas, de pintores, de músicos, de humanistas, de actores y cineastas, yo prefiero un país lleno de arte, de cultura y tradiciones a un país lleno de miseria, de balas y de sangre.
Logremos que las próximas generaciones se apasionen por el arte y la cultura, mantengámoslos alejados de la violencia, de las armas y de las técnicas de tortura.
